Fashion is the art, designers are the gods

Arte, simple palabra de cuatro letras, pero tan compleja en su estructura, que hoy en día es difícil determinar lo que merece el título de artístico. La concepción más adecuada a estos señalamientos sería definir al arte como una “actividad de la inteligencia por la que se expresa la creatividad y sentimientos con signos o acciones que intentan un efecto comunicativo de múltiples niveles, no sometida a reglas concretas.”

La moda sigue al pie de la letra tal cosmovisión. Los diseñadores crean ropa que le darán movimiento, identidad y valor a quien la adquiera. Nadie les dice como diseñar, se dejan llevar por el momento y expresan toda su creatividad en metros de tela.
La moda comenzó su romance con el arte en los años veinte ( o quizás antes), en el momento en que diversos movimientos artísticos se alejaron de los lienzos y de la palabra escrita, para abarcar los objetos.
El surrealismo fue una de las primeras corrientes que se erigió en la moda, pues lo que cubría al cuerpo era esencial para esta tendencia de vanguardia. El Conde de Lautréamont describía el glorioso encuentro de ambas expresiones: “Tan hermoso como el encuentro fortuito de una máquina de coser y una sombrilla sobre una mesa de disección:”
Si nos remontamos a comienzos del siglo pasado, encontramos que la industria del vestido ha contado con la colaboración de diversos genios como diseñadores y artistas plásticos.

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En esta percepción, los fotógrafos han descubierto posibilidades infinitas. Steven Meisel, David Lachapelle, Patrick Demarchelier, Annie Leibowitz y Mario Testino son artistas de la cámara que han sabido convertir las editoriales de las revistas de moda más importantes en crisoles de ingenio fotográfico y correcta estética aplicada.

Pero otros artistas del diseño también han mezclado moda y arte de manera apasionante, gracias a lo que se llama haute couture. Esta división de la moda, se caracteriza por construcciones de tela con sentido artístico y artesanal, gracias a que en su confección se utilizan textiles de la más alta calidad, extrema atención de los detalles y acabados, pero sobre todo, técnicas a mano que implican bastantes horas de tiempo.

Según los expertos, la compleja relación moda-arte no queda del todo esclarecida. Lo cierto es que la tendencia actual forja una simbiótica unión donde ambas expresiones de la creatividad humana se retroalimentan una a la otra.

En 2006 la casa Louis Vuitton invitó a nueve artistas a reinventar los bolsos más clásicos de la firma, otorgándoles la posibilidad de inmortalizar el tradicional Monograma de la maison en diferentes técnicas y materiales.

Los genios del arte han probado ser una de las mejores inspiraciones para la moda, por ello han creado desde portadas de revista hasta diseños que se sumergen en la relación infinita de ambos mundos. Por su parte los modistas han sabido utilizar los preceptos del arte para plasmar su creatividad sobre la tela, cual un pintor en el lienzo. La referencia obligada de esta percepción creativa, más que intelectual, es la diseñadora Elsa Schiaperelli.
Conocida como la enemiga de Coco Chanel, Schipirelli fue una mujer que se alejó del convencionalismo, puesto que quería vestir a las mujeres con prendas actuales e innovadoras. Sus creaciones iban más allá de prendas para cubrir el cuerpo; eran originales, barrocas y sumamente artísticas.
Famosa por sus zapatos invertidos y sombreros de formas raras, era una amante del surrealismo. Su amor por el arte la llevó a colaborar con Salvador Dalí en un célebre vestido estampado con langostas.
Crear y hacer moda es un arte. El arte no puede ser creado por cualquiera y muy pocos sobresalen en el camino. Quienes destacan en la moda son aquellos autores de impactantes y originales diseños, que provocan las mismas interpretaciones y emociones que se tienen al mirar un cuadro.
Lo que atrajo del arte a los creadores de moda fue el ingenio, colores y la originalidad de usar objetos cotidianos en la costura. El arte adoptó la moda con facilidad, mientras que otros movimientos del pensamiento como la ciencia la consideraban insustancial.
Amanda Fortín de la revista Slate ya comprendía la relación moda-arte al tomar de referencia a la revista Vogue: “La mayoría de nosotros no la leemos con la intención de comprar la ropa tan cara, sino porque al hacerlo educamos nuestros ojos y afilamos nuestro gusto, de manera similar en la que degustar comida gourmet refina el paladar.” Esta afirmación también aplica con otras expresiones de la moda como la ropa –especialmente la haute couture- y la fotografía.
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Alguna vez Valentino afirmó que “la moda se hizo para resaltar la belleza de la mujer,” lo cierto es que el arte también cumple con tal función al enriquecer el conocimiento humano. Ya sea en la fotografía, el diseño o la arquitectura, la moda es el reflejo del poder humano para crear una estética capaz de evocar reflexiones y emociones frente a quien se exponga a sus encantos, como si lo hiciéramos frente a alguna pintura..
La moda está presente en nuestra vida desde que nacemos, el arte también. La mayoría sabe de Picasso, del estilo barroco; pero también de Chanel y es que como dice Nigle de The devil wears Prada: la moda reúne a los mejores artistas del siglo y es aún mejor que el arte porque vivimos con ella. Ambas manifestaciones son fundamentales en nuestras vidas; así que apoyémonos de la moda para hacer de nuestra existencia una obra de arte.


Su trabajo más aclamado (propio de los 70´s y 80´s ) está lleno de tintes del mundo surreal, erotismo y elegancia. Sus fotografías ofrecen una visión más artística y provocativa.
En cuanto a la publicidad su primer trabajo ocurrió con la campaña de la marca de calzado Charles Jourdan, además de su primera editorial de fotografía de moda en las revistas Harper’s Bazaar y Photo.
Posteriormente realizó editoriales de moda para Vogue en su edición italiana y británica. También colaboró en campañas publicitarias para los diseñadores Gianfranco Ferré y Gianni Versace , Emmanuel Ungaro además de la marcas Loewe y Chanel.


